Como un anfitrion masoquista la invito a pasar cada vez que puedo. La seduzco con una canción, un aroma, una película, una fotografia o una pintura.
Ella es mi musa. Es, pues, la tristeza, el sentimiento más completo. Sólo en su asilo logro conocerme.
miércoles, 8 de abril de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

