viernes, 29 de agosto de 2008

El otro dia...

... mientras volvía de donde estudio Análisis en Sistemas tarareaba una canción (y masticaba un chicle) y pensaba que me faltaban 10 centavos para el pasaje del colectivo.
Aburrido de los mismo caminos de siempre y sin mayor alternativa decidí caminar por la calle y, como siempre, mirando el piso, patee un objeto metálico circular que resulto ser nada mas y nada menos que una moneda de un peso.
Inmediatamente me puse a reflexionar sobre la fragilidad de las posibilidades que nos acontecen en el cumplimiento de nuestros segundos. En las distintas alternativas de nuestro futuro y en qué hubiera pasado si no hacía tal cosa.
Porque el destino es algo fascinante. Si existe o no eso ya no me importa. A veces es mejor ser ingenuo y no saber demasiado. Digo, para ser feliz. Es ese polvo de hadas necesario para no olvidar la inocencia. Es muy importante nunca dejar de ser niño.

... cuando regresé a la realidad el bondy ya había pasado de largo.

martes, 19 de agosto de 2008